Antonio Seguí

(Del 07 de Agosto al 09 de Septiembre, 2008)

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ESQUINA PELIGROSA
Acrílico sobre tela, 120 x 120 cm., 2008
RESIGNADOS ALGUNOS SIN TRABAJO PUEBLO CHICO PERDER CABEZA ESQUINA PELIGROSA

Tiene como primer maestro al pintor cordobés Ernesto Farina. Viaja a Europa y Africa, entre 1951 y 1954, período en el cual estudia pintura y escultura. Acude en Madrid a la Academia de San Fernando y luego a la Escuela de Bellas Artes de París. Realiza su primera exposición individual en Argentina el año 1957. Es a partir de 1959 que sus obras adoptarán el matiz caricaturesco que las caracteriza, apreciándose en ellas un tono burlesco y humorístico que se inspira en los recuerdos de su infancia.

"... Todo mi trabajo está relacionado con mi infancia aquí, en Argentina, es una reconstrucción histórica de mi infancia: los juguetes de madera recortada que compraba en las ferias, las páginas de las revistas Billiken, las tiras cómicas, las caricaturas políticas. Y las mujeres, que en ese entonces salían poco a la calle, sólo a hacer algún que otro mandado" (Antonio Seguí: 2007).

“Seguí ha vivido en una continua búsqueda formal que lo hizo transitar, a partir de los años cincuenta del neoexpresionismo a la neofiguración postpop. Su regreso a lo figurativo, sin embargo, se ha caracterizado por la negación de los elementos clásicos de la figura. En cuanto a sus temas predilectos, Seguí contempla al hombre como un ser prisionero de su mundo, de sus propias creaciones, lo que se describe muy bien en las metáforas recurrentes de la pecera, las cajas y los cuadros mismos de los que los personajes no logran salir a pesar de sus intentos desesperados. Plantada en nuestro mundo contemporáneo, la obra de este autor es en extremo crítica de la cultura de consumo, de la sociedad de masas y del sinsentido con que muchos viven la vida cotidiana, productos de la cultura creada en el último siglo y que es fuente de la tristeza de muchos de sus protagonistas.” (Patricia Rodríguez: 2007)

En este sentido sus obras tienen como eje central el paisaje urbano, de abigarrados edificios que esconden y acogen a anónimos personajes que pululan ensimismados en su rutinaria travesía, todos cuentan una historia, la cual no permite la preocupación o el ingreso del que pasa al lado. Elegantes hombres de sombrero, masculinas mujeres (a veces desnudas) y hambrientos perros, conforman el repertorio iconográfico de este artista, quien plasma bajo un aura de burla y sátira, la decadencia contemporánea de las grandes ciudades y sus habitantes.

“ Comenzada en los años 50, su obra –ese work in progress incesante– hoy configura una compleja trama en la que temas y procedimientos entran, salen, desaparecen y reaparecen como un canto permanente a la tribu humana”. (Raul Santana: 2007)

“Para el pintor, se trata de expresar –y volver a expresar, siempre de manera diferente– esta alienación que separa al individuo de todo lo que le es propio para reducirlo solamente a su comportamiento social, a una imagen modelo. Para lograrlo, Seguí utiliza indiferentemente lo trágico y lo cómico, la elegía y la sátira.” (Daniel Abadie: 2003)

Antonio Seguí ha expuesto su obra en importantes museos y galerías de arte de Europa, Latinoamérica y Estados Unidos, entre otras ha expuesto en: Musée des Beaux-Arts, Carcassonne, Centre d’Art Contemporain, Mont-de-Marsan, Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris (Francia); Centro Cultural Recoleta, Centro Cultural Borges, Museo de Arte Moderno (Buenos Aires, Argentina); Durban-Segnini Gallery – Miami, Art Museum of the Americas - Washington D.C. (Estados Unidos); Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam (Cuba); Museo Rufino Tamayo; Praxis Galería de Arte (Chile); Nishimura Gallery (Japón); el año 2005 el Centro Georges Pompidou, del Museo Nacional de Arte moderno (París, Francia) realizó una restrospectiva de su obra, reuniendo importantes trabajos realizados entre los años 1950 y 2005, convirtiéndose en la primera muestra de este género que la mencionada institución dedica a un artista argentino.

Ha sido además merecedor de reconocimientos como el 1° Premio en el III Salón Anual de Pintura del A.C.A., Buenos Aires, Argentina (1961); el Gran Premio, “National Museum of Western Art”, V Bienal Internacional de Estampas, Tokio, Japón (1966); el Gran Premio, Salón Internacional de La Habana, Cuba (1966); el Gran Premio, Salón Latinoamericano de San Juan, Puerto Rico (1966); la Medalla de honor, VIII Bienal Internacional de Grabado, Cracovia, Polonia (1980); Premio Di Tella a las Artes Visuales, Buenos Aires, Argentina (1989); Gran Premio, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, Argentina (1990); Premio Konex de Platino - Gráfica, Buenos Aires, Argentina (2002); entre otros.

Desde 1963, Antonio Seguí radica en la ciudad de París, luego se traslada a Arcueil, lugar donde reside actualmente.